Hay días en que te odio y cuando eso pasa
camino hasta la plaza en tacones
y me siento a tirarle pan a las palomas:
entonces llega el tipo de la iglesia
y conecta el megáfono mientras me lanza una mirada de desprecio.
Yo me levanto y salgo a andar hasta que termina de predicar el evangelio
pero nunca me alejo más de tres cuadras:
primero, porque a esa altura se empiezan a escuchar los gritos
y segundo, porque más allá de eso
podría encontrarme contigo en cualquier esquina.
Yo le clavo en el ojo mi ojo azul. "¿Qué es poesía?" Y primero pienso en que quizás se escuchó demasiado el eco de la mentira: pero él está embelesado mirándome un rizo. Un rizo o las luces detrás de los rizos, quién sabe. De repente sacude la cabeza y entonces me clava también el ojo en el ojo azul, y se sonríe como sin entender mi pregunta, ¿acaso tú me lo preguntas?, pero eso solamente lo leo en el ojo del ojo, y entonces me dice:
"Poesía eres tú."
Poesía eres tú, me dice, y yo empiezo a esbozar una sonrisa. Éste se cree que yo no sé como funcionan las cosas.
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